miércoles, 9 de diciembre de 2009

Estudiantes: Moldes Ideológicos


Con los medios de comunicación hablando de los candidatos y sus propuestas y dichos en boca de todos es imposible ignorar ciertos aspectos de la educación chilena actual cuya incidencia en los temas de contingencia actual es mayor de lo que muchos piensan.

Fácil es darse cuenta de cómo los profesores son capaces de transgredir la libertad de pensar de sus alumnos silenciosa e imperceptiblemente. Éstos son capaces de imponer sus ideologías y opiniones sobre sus pupilos sin que estos mismos se percaten.

Basta con ver cómo sus clases pierden objetividad, o cómo los textos que entregan a sus alumnos para realizar sus respectivos análisis entregan información subjetiva de temas políticos, alabando o criticando sólo un lado de la moneda, incluso apoyados o secundados del “margen editorial” del establecimiento.

Precisamente esto ocurre en la edad en que los alumnos están formándose una opinión sobre el acontecer nacional, y pierden la libertad de pensar por si mismos al tener semejante influencia escolar en su opinión, así como vemos que unos pocos son capaces de dar sus opiniones, y el resto sigue esta opinión citándola y haciéndola propia, como una gran masa influenciable.

Si bien es difícil que temas de este carácter sean regulados, no queda más que hacer un llamado al cuerpo docente del país a ser más objetivo en su entrega de información, y al momento de entregar información de un lado de la moneda, no se ignore el contrario.

miércoles, 2 de diciembre de 2009

Nada que decir


No pensé que volvería a pasar... sin más, volvió aquella sensación, esa maldita y desagradable sensación de angustia. Desesperante angustia. Ese agujero en el pecho, que pareciera hecho con fuego: a cada instante quema más, y aumenta su diámetro...
Aquella sensación, que confíe y me prometí evitar, volvió.
Pero volvió de una manera distinta. Ahora con otras causas. Con otros agentes. Con otros participantes. Y con un nuevo apoyo.

Sentir aquel dolor no tiene descripción. Aquella desesperación, que se traduce en esos dolores sublimes, indescriptibles, intolerables, inubicables... no es algo que te duela, es todo, pero a la vez tan excelso que no es nada. No se puede identificar el dolor, pero está y se siente.
Y sin embargo, aquel dolor tiene su apaciguador, que si bien no es agua para apagarlo, es humedad fuerte que lo calma y lo domina, mientras dure el efecto...
Desearía que aquel apaciguador me controlara aquel dolor frecuentemente. Aquel que impide que las lágrimas se derramen en el pasto, y aquel que con un abrazo, me reafirma la fuerza que escondo no sé donde. Aquel que es la razón de seguir en pie.
Con quien siento que no puedo derrumbarme, aquel que es mi soporte, mi sentimiento y razón. Aquel que cuando me abraza me afirma, y cuando se va, me deja como una mesa coja, sintiendo que hasta el viento me puede botar, pero el mismo viento me lleva el eco de sus abrazos, y semi-completa la pata coja, sosteniendo su cubierta un poco más...

Quisiera poder poner fin ya! Es agotador saber que el tema no terminará, y que hay que decidir algo... arrancar de aquel instante alarga la agonía.
Ya estoy cansada. Qué mierda le pasa a esta sociedad. Imposible que exista la felicidad si se imponen ideales ajenos. Si se debe combatir y cumplir con aquella imagen perfecta de la mente de los demás. Si la felicidad se debe encontrar en las aspiraciones ajenas, donde no hay espacio para las propias ilusiones y sueños, donde nada nos satisface, y aquello que nos hace bien, se nos limita. Donde la felicidad está en el éxito, fuertemente relacionado con lo económico. No. Ahí no está mi felicidad. Dónde se esconde la felicidad entonces?

Mientras busco la salida y fin a esto, omitiré las salidas fáciles, seguiré buscando mi catarsis, sosteniéndome el pecho para que esta sensación no me bote al suelo, y sintiendo a mi apaciguador en los momentos en que está conmigo, y en el momento en que se va, seguiré sintiendo sus abrazos con la brisa que me llegue.

domingo, 22 de noviembre de 2009

Temor, Confusión, Rabia, Amor.

Y ahí estaba ella... sin poder dormir, pero con un sueño terrible.
Habían pasado muchas cosas, muchos acontecimientos se agolpaban en su cabeza, cosas que la tenían inquieta, sin hambre, y con el insomnio con sueño que la desesperaba.
Un dolor de cabeza era el resultado de tanta confusión, y era fácil ver cómo todo lo que la rodeaba comenzaba a despedazarse.

Nunca tuvo claro todo lo que le pasaba... sólo sabía que tenía un miedo que crecía en su pecho, presionándolo todo, y amenazando con cesar todo movimiento interno. Sólo sabía que no quería enfrentarlo, pero que debía hacerlo. Y para colmo, fin de año la tenía sin energías.

Sin querer más lucha... una nueva tocaba a su puerta.

De pronto, comprendió lo que pasaría, y en ese parque, donde se hablaron todas las verdades y se dijeron todo lo que tenían que decirse, el sueño había acabado.
Se disponía ella a dar la vuelta y comenzar la interminable lucha de cerrar el libro, acción que consideraba casi imposible, sabía de antemano que sería devastador, y el dolor ya comprimía y carcomía todo su interior, cuando una mano firme la tomo del brazo, la dió media vuelta, y sin darse cuenta, sintió un beso apasionado, que gritaba con imprudencia "no te vayas! te amo!", y ella, como sentía que debía ser, correspondió a ese grito desesperado.

La rabia, la confusión, la desesperación y el amor se fundieron en un todo, un remolino que arrasaba interiormente con todo lo que estaba a su paso, pero ella no quería pensar en eso. Hacerlo era caer en la tentación del masoquismo. Sabía que sentía, que quería, y que podía hacer. Sabía que lo amaba, que temía perderlo, pero que no podía callar. Era la estupidez más grande, pero era su estupidez enorme, aquella que la acechaba constantemente entre sueños.

Mas, las cosas siguieron su rumbo, y sin saber cómo, una enceguecedora luz lo cubrió todo, y le nubló la vista. Un fuerte golpe dió la vida, y todo cesó para ella. No hubo nunca más pesadillas, ni temores, ni rabia o confusión, tampoco amor.
Todo aquello se perdió en un sepulcro blanco de dolor.

lunes, 16 de noviembre de 2009

Inteligencia Emocional inversamente proporcional a la Inteligencia Racional?

Según los filósofos entendidos del tema, poseer una inteligencia no excluye a otra.
Sin embargo, personalmente me quedo con la duda...

Son las inteligencias excluyentes?

Según la teoría de "las inteligencias múltiples" planteada por Howard Gardner, el ser humano tiene 7 tipos de inteligencias.

Hasta donde tengo entendido, poseer una no limita la posesión de otras...

A medida que pasa el tiempo, me doy cuenta que esto si ocurre en mi caso... a medida que más desarrollo la capacidad de conocerme a mi misma, conocer mi entorno, sentir que me rodea, más disminuye mi capacidad de razonar, mi capacidad de abstracción, de enfoque a una sola cosa...

Mientras más desarrollo mi inteligencia intrapersonal (gran exponente de la inteligencia emocional), cada vez me puedo concentrar menos en los estudios, me abstraigo menos, entiendo menos...

Alguien es capaz de explicarme porqué me pasa esto?!

Desearía poder ser una persona distinta, normal, y poder conocerme a mi misma y seguir concentrada y enfocada en un solo tópico...
Poder ser más sensible sin dejar de lado la lógica...
Porqué pasa esto?
Dejo de ser una persona rigurosa...
Experimento cambios que no me gustan, y no sé cómo recuperar el equilibrio que en algún momento conseguí tener... Efecto del desarrollo de la inteligencia intrapersonal: darme cuenta de qué pasa conmigo, pero no poder hacer nada. Es como estar condenado por una enfermedad terminal, y saber que no se puede hacer nada... o estar en estado vegetal pero de forma consciente. El ser una persona equilibrada al parecer no está más dentro de mis opciones

Ayuda!

Saludos,

sábado, 7 de noviembre de 2009

=O

Aaaggghhhhhhh!! Rabia, rabia, rabia! Y conmigo misma!
Sigo en lo mismo, me enojo conmigo, y no le veo mayores vueltas...
Gritar, gritar, gritar... correr, correr, correr... huir.
Rabia porque no se da (n) por aludido (s), porque no cambio mi switch, porque sigo así...

No, aguantar, resistir.

Sólo por mañana... mandaré todo a la cresta, y aprovecharé a full mi día casi perfecto.

Saludos!

martes, 3 de noviembre de 2009

Cansancio

Principio de noviembre... siguen los días fríos, temperaturas extremas que le cobran más de un resfrío a quienes tienen que salir diariamente a cumplir con sus obligaciones, alergias fulminantes que consiguen más de una nariz congestionada... Año escolar sin exámenes que tiene por consecuencia pruebas hasta el último día... nuevos alivios, nuevas preocupaciones... sin lugar a dudas, un año distinto.

Es cosa de detenerse en mí dos segundos, y darse cuenta de muchas cosas que se esconden, pero amenazan con salir a cada instante, arrebatándome en ocasiones donde se me escapa de las manos... es cosa de detenerse en mi mirada, y descubrir algunas de las cosas que se ocultan, y se pierden en un remolino de confusión camuflado en el café de mis pupilas...

Cansancio de tantas cosas, situaciones, acciones... los errores empiezan a cobrar su precio, y el cuerpo comienza a exigir a gritos un respiro... pero es imposible dárselo por el momento... y no queda más que hacer que el cuerpo aguante, que el ánimo saque sus últimas fuerzas, y confiar en que vendrá el descanso y el respiro tan anhelado...

Pasa a veces también que no es sólo la presión externa la que comienza a sumarse a la mochila que llevamos en nuestra espalda... sino que también ocurre que ciertas personas que queremos y que son importante, realizan acciones que inconscientemente para ellos nos dañan de cierto modo, o en su defecto, nos hacen sentir menos, o directamente menospreciadas.
Son estas acciones, muchas veces pequeñas, y comúnmente inconscientes, las que suman el mayor peso a la mochila de nuestra espalda... sin embargo, hay que saber entender a dichas personas, que nunca pretendieron dañarnos, y que buscando nuestro bienestar, o en una conversación antes amena, terminamos con un dolor, o un malestar que antes no teníamos, sumando pesos a la mochila cada vez más pesada...


Todas las cosas y acciones tienen un transfondo... está bien que no te des cuenta, es inconsciente... como dijo aquél... "Tengo una dosis de perdón, por si haces algo que me duela"♫
Y más de una te diré...


Con temor a que los tirantes de esta mochila termine por ceder, y termine todo en el suelo,
Constanza Barros

lunes, 5 de octubre de 2009

El Lenguaje de los Besos


Es un lindo título para hablar de un tema que va un poco más allá...

Partiremos por lo básico: ¿Qué es un beso?
Para algunos es un simple choque de labios... para otros (y me incluyo), la muestra de amor más simple.

Y sin embargo... ¿Cuál es la base de los besos?
Fácil... el amor.

Los besos, esa forma simple pero maravillosa de demostrar que amamos a alguien, pueden transmitir muchísimas cosas. Cosas visibles con una sensibilidad mínima.
Podemos transmitir miedo, nerviosismo, ansiedad, amor, cariño, dolor, pena, alegría, etc...

No obstante, ¿podemos decir cosas con los besos?
La respuesta es ineludiblemente afirmativa.

Siempre transmitimos cosas, decimos cosas al besar.
Mi amor, en mis besos intento transmitirle y contarle cuánto lo amo, cuan feliz soy con ud, cuánto lo necesito, que siempre estoy con ud, ahí, incondicionalmente... Intento decirle que me encanta su forma de ser, que le agradezco todo lo que hace por mí, que me encantan sus sorpresas y regalos, y que quiero estar con ud siempre... Eso intento decir en ese idioma tan complicado del amor, cuyo canal son los besos.

Ese idioma tan complicado de manejar, lenguaje tan profundo y explicativo... y qué mejor prueba que un beso sincero, un beso real, que diga "te amo", "te quiero", "te extrañaré"...

Una vez me preguntaste porqué estando contigo muchas veces cierro los ojos... Y es por la simpleza de que para saber que estás ahí, no necesito usar los ojos, pues mi corazón se encarga de transmitirme todos los sentidos que existen, y los que no también... Para sentirte, no necesito abrir los ojos, no necesito cerciorarme visualmente de que estás ahí, los ojos del corazón me lo dicen siempre. Mi vista muchas veces me engaña, pues muchas veces me dice que no estás, cuando el corazón me dice otra cosa... tu siempre estás ahí conmigo, siempre.

Te preguntarás porque te hablo despacio... Susurro porque estás tan cerca mío que no es necesario hablar fuerte... estás tan cerca mío que ya casi no es necesario hablar... estás tan cerca que ya somos uno sólo...

Slds,